Publicado en Revista Lento
En el baño de la pieza del hotel, Amalia miraba absorta el agua fluir del grifo. Juntó sus manos arrugadas y con las palmas diseñó una cueva para retener el líquido. No era la primera vez que veía el agua cristalina, no obstante, no le dejaba de causar asombro que al abrir y cerrar una canilla se la obtuviera con tanta facilidad.
Al llegar a una esquina, un grupo de jóvenes le gritan y ríen de forma maliciosa: está en la hora de los viejos ir a la escuela, le dicen. Ella no responde, sonríe y sigue su marcha, frases así las escucha constantemente, aunque le sorprende cuando son adultos quienes gritan. A sus sesenta años está cumpliendo el sueño más grande de su vida, el que la obsesionó desde chica y se la repitió una y otra vez a sus familiares: estudiar y quién sabe ser maestra.
Publicado en almanaque BSE 2023
Isabel se mudó al Uruguay cuando era adolescente, hoy tiene noventa y cinco años. Nació en Potes, un pueblo de menos de mil personas en la provincia de Cantabria en España. De niña perdió a su padre víctima de la Guerra Civil española, vivió el famoso incendio de Santander en el 41 y luego emigró al Uruguay con su madre, una hermana y un hermano, separándose del resto de la familia.
"Ahí sentí lo que es ser ciego: me estaban diciendo que no sabían qué hacer conmigo. Las limitantes siempre aparecían, pero hasta ese momento era como yo lo tomaba, iba para adelante como me habían enseñado en casa. Esa vez me afectó mucho, me dejó pensando que la sociedad no estaba hecha para personas como yo".
Publicado en Pedal.uy
La olla se realiza en una vivienda que tiene en su techo una bandera flamante de Uruguay. El terreno es irregular, en la cima está la casa y descendiendo por escalones de tierra, en forma de tribuna, se accede a una zona al aire libre donde se hacen actividades de recreación lúdica. Allí se advierte uno de los pocos árboles y a una palmera más distante, vestigios de la zona de malezas, anterior al poblamiento.
El colectivo de artistas de "Contra la Pared" realizó un tributo a Nahuel, un joven asesinado hace un año. Se hizo un mural, talleres de reflexión y un rap con el estribillo realizado por sus familiares y amigos. Participé en algunas de las instancias; son experiencias movilizantes, de esas que marcan un antes y un después. En mi caso, suelo pasar días pensando en el mundo, en los seres humanos, en la justicia, en la fe...
La guasquería es uno de los oficios rurales tradicionales en el país, consiste en el trabajo artesanal del cuero crudo, en general vacuno, para la elaboración de piezas destinadas al apero del caballo o accesorios para el hombre de campo y ciudad, como cinturones, materas, posamates o llaveros.
-¿Creés en Dios ?, pregunto sin saber por qué lo hago.
-No. La fe la tengo. Lucho por salir adelante. No te voy a mentir, a veces me canso, pero hay que seguir. Si tengo que limpiar por una zanja toda llena de mierda por un peso, no me hago problema. No es deshonra, lo hago con honestidad. Prefiero esta vida que tomar el mal camino, que es más fácil. ¿Cómo miro después a mi hija? No tengo vergüenza, vergüenza es no tener para comer.
Fulgencio es un gaucho de antaño, de figura imponente, postura erguida y tez curtida por la vida en el campo, de los que uno lee en los libros o ve en las pinturas. Vestía como los gauchos del norte, con sombrero, poncho, camisa suelta, bombacha, chiripá y botas con unas grandes espuelas. Siempre cordial y amable en su trato, al principio era parco y exacto en las palabras.
Jessi por su propia iniciativa organiza rifas, recolecta libros y materiales didácticos, y los dona a escuelas rurales.
Está convencida del aporte del arte en la infancia, ya que considera que es un estímulo fundamental para el desarrollo humano y que todos debieran tener oportunidad de acceso a la misma.
Carla nació en uno de esos lugares perdidos de Uruguay cuyo nombre se escucha sólo una vez en la vida: Cuchilla de la Casa de Piedra, un paraje con unas pocas viviendas que queda a 34 kilómetros de la ciudad de Tacuarembó. Siendo muy chica, su madre les repetía con insistencia a ella y sus hermanas que la única forma de cambiar su destino y no depender de un hombre sería estudiando. Ese consejo forjó su carácter.
La época fuerte para la producción del ladrillo es el verano cuando el secado es más rápido. En invierno hay más lluvias y los fríos acortan la jornada laboral. La materia prima es accesible y de poco costo, la tierra la sacan del río, y se utiliza cáscara de arroz o la propia cama de los caballos.